Como cada noche vuelvo a encontrarme en la claridad de tus ojos,
esos donde veo mi mundo.
Tus caricias curan cada herida
tus labios protegen de todo mal y
solo tus manos dan seguridad.
Me duermo en ese abrazo,
nada malo puede tocarme,
no hay palabras,
no hay fantasmas,
no hay tiempo ni espacio.
Despierto...
Duele.
