está ella.
Su mirada se pierde en la multitud,
solo sonríe y escribe.
No espera a nadie,
no emite sonido,
apenas murmura un "gracias" cuando le traen lo de siempre.
De vez en cuando parece emocionarse
y sus grandes ojos se llenan de lágrimas.
Mira a los jóvenes como si fueran el reflejo
de años pasados.
Su mente parece llena de recuerdos.
Llama la atención el color de sus vestidos
y ese sombrero que nunca se quita.
Algunos parecen curiosos por ese anotador
en el que guarda sus días.
Pasaron horas,días,meses y años...
Jamás volví a verla.
Hoy mi mirada se pierde entre risas adolescentes
que traen vida.
Me pregunto si alguien habrá notado mi sombrero rojo
o sentirá curiosidad por lo que escribo en estas hojas
ya amarillas.
